UNA MIRADA A LAS EMPRESAS FAMILIARES

Por Eric Duport Jaramillo

Las empresas familiares representan entre el 70 y el 80% de la base empresarial en la mayoría de países en el mundo, independientemente de si son desarrollados o en vía de desarrollo. Sin embargo, en los primeros se les ha dado mucha más importancia, teniendo en cuenta la relevancia de este tipo de empresas en la economía nacional.

La estadística señala que alrededor del 50% de las empresas familiares no llegan a la segunda generación y tan solo un 20% logran pasar a la tercera. Esta inquietante cifra pone al descubierto un problema que debería llamar la atención de las autoridades, más aún, cuando las causas que generan esta situación han sido ampliamente estudiadas por diferentes institutos y universidades a nivel mundial.

En países como el nuestro, en donde no existe legislación especial que trate el tema de las empresas familiares y en donde los foros de discusión en la materia son limitados y costosos, hace que sus propietarios reconozcan la importancia de la planificación y definición de reglas familiares, cuando muchas veces es demasiado tarde.

Ahora bien, es importante explicar qué se entiende por empresa familiar toda vez que su significado puede ayudar a comprender mejor la complejidad misma de este tipo de organizaciones. Por un lado, para que se reconozca a una empresa como familiar se debe verificar que la propiedad del capital pertenezca, en su mayoría, a un grupo familiar. Sin embargo, este solo elemento no es suficiente, si, por otro lado, no existe un ánimo o interés claro de que la empresa subsista en manos de las siguientes generaciones de la misma familia. Así las cosas, si el fundador no contempla que en un futuro su empresa pertenezca a sus hijos o ni siquiera se ha detenido a reflexionar sobre el tema, no estaremos frente a una empresa familiar, dentro del contexto que estamos analizando.

Teniendo en cuenta lo anterior, vale la pena mencionar algunos ejemplos de empresas familiares como el de la sociedad Kongo Gumi que fue fundada en el año 578 en Japón y recientemente fue vendida a un grupo empresarial por sus propietarios que hacían parte de la generación número 40. A raíz de la separación de la familia de la propiedad, la empresa que le seguía en longevidad y que ahora es la más antigua del mundo, es el hotel Hoshi RyoKan, ubicado igualmente en Japón y administrado por la generación 47 de la familia. Esta empresa fue fundada en el año 718.

En nuestro país, teniendo en cuenta la poca información que existe sobre este tema, se identificó que la empresa El Ensueño, una fábrica de guitarras ubicada en Marinilla, fundada en 1860 por don Isaac Arbelaez, un joven aprendiz de carpintería, es la más antigua. Hoy, después de cuatro generaciones, la empresa se mantiene como una empresa familiar, en la cual se ha sucedido no solo la propiedad de una organización, sino el legado inculcado de generación en generación.

¿Pero cuáles son los factores de éxito que permiten que las empresas familiares superen las dificultades que conlleva el traspaso del poder a las siguientes generaciones? En algunos pocos casos, la disciplina de sus fundadores inculcada a sus parientes más cercanos y el amor que se promueve alrededor de la empresa familiar. En muchos otros, una serie de normas y reglas debidamente planeadas y convenidas, que, con el suficiente rigor y respeto, generalmente orientadas por un consultor experto en la materia, permitirán que tanto la empresa, como la familia propietaria, se conserven en el tiempo.

En Colombia se está despertando una mayor inquietud frente al tema, motivada por la llegada de las segundas generaciones que empiezan a reclamar su espacio en las organizaciones. En este caso aplica el conocido dicho no deje para mañana, lo que puede hacer hoy.

eduport@duportabogados.com


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