El Protocolo de Familia (II)

El Protocolo de Familia (II)

Por Eric Duport Jaramillo

 

Hasta hace algunos años, la redacción del protocolo de familia se le confiaba al abogado de confianza de la familia, quien, por su cercanía con la misma, tenía amplias facultades para proponer un documento, basado en su propio modelo prediseñado, lleno de términos jurídicos que obligaban a los miembros de la familia frente a la empresa. En la construcción de dicho documento la participación de los familiares era limitada y lo verdaderamente importante era su suscripción cuando el fundador lo mandaba.

 

De aquella época se ha avanzado lo suficiente para entender que el valor del protocolo de familia no es ser un documento legal, sino un proceso de construcción colectivo, voluntario y permanente por parte de los miembros de una familia empresaria, el cual nace por el interés del grupo familiar de mantener vivo el legado del líder emprendedor a través de unas reglas de juego y de comportamiento que irán variando en el tiempo, de acuerdo a la realidad familiar y empresarial. Un simple documento no tiene el poder de lograr este propósito y por lo mismo el proceso para elaborarlo guarda una estrecha relación con el éxito que este tenga.

 

En primer lugar, en el proceso de construcción del protocolo deben participar los familiares que tengan la edad suficiente para comprender lo que está en juego, ojalá con un perfil profesional, que no solo les permita aprender, sino aportar con seriedad y madurez.

 

El proceso inicia con la comprensión que se debe trabajar como un sistema familiar, esto es, renunciando a los intereses particulares de cada uno, para poner siempre por delante el interés del grupo. Es por esto que las decisiones se deben tomar en consenso, para evitar ganadores y perdedores en un camino que lo que busca en sí, es construir un propósito común. Una vez este punto es interiorizado, se debe trabajar sobre la identificación de los elementos comunes a la familia y al legado que está de por medio. En efecto, tal como la empresa diseña un plan estratégico, la familia identifica y se compromete con una misión y una visión que orientarán el proyecto familiar en el largo plazo, así como los valores que permitirán alcanzarlo.

 

Con esto claro, el grupo trabajará sobre las normas que regirán el sistema familiar definiendo elementos como la conformación de los órganos familiares entre los que se encuentran la Asamblea Familiar y el Consejo de Familia con sus dignatarios, funciones y responsabilidades. El éxito de protocolo de familia dependerá en gran parte de que estos órganos funcionen correctamente, para lo cual, en ocasiones, se crea la figura del veedor de familia quien acompañará la puesta en marcha del Consejo y garantizará que se cumpla lo decidido en el protocolo.

 

Una de las reglas que más susceptibilidad genera es la incorporación laboral de familiares a la empresa. Para ello, lo primero es identificar cuáles familiares podrán trabajar y cuáles no, teniendo en cuenta los criterios de consanguinidad y parentesco “político” o civil. ¿Recuerdan el dicho “más peligroso que un yerno con iniciativa” ?, lo cierto es que el peligro no viene de la persona, sino de la informalidad con que se vincula a parientes en la empresa, sin las más mínimas reglas de conducta, seguimiento y control, tal como debería suceder con el resto de los empleados. Requisitos mínimos de formación, experiencia, comportamiento; reglas frente a la remuneración, jornadas laborales y cumplimiento de metas; procedimientos para la incorporación, evaluación y retiro de familiares, tendrán que decidirse para garantizar la estabilidad de la empresa, que, en muchas ocasiones, asegura la misma estabilidad de la familia.

 

En el próximo artículo abordaremos otras reglas relacionadas con la propiedad, las finanzas, la sucesión y la responsabilidad social, como elementos claves del protocolo de familia.

 

eduport@duportabogados.com


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